• Publicado 24/08/2018

VIAJE A BAL HARBOUR, EL CENTRO DEL LUJO EN MIAMI

Es uno de los destinos preferidos por los argentinos. Reúne a las principales marcas de moda y ofrece experiencias de alto nivel.

Desde el piso 16 del Ritz-Carlton, en una suite de 50 m2, con vista al mar y al Canal Intracostero de Bal Harbour, poco importan la lluvia y las noticias que llegan de Buenos Aires, con una disparada del dólar que podría ¿atentar? contra el destino de playa y shopping preferido por los argentinos: Miami. El lujo está presente en cada espacio del cinco estrellas, ubicado sobre Collins Avenue, a pocas cuadras de Bal Harbour Shops, el mall que congrega a las marcas de moda, joyería y belleza más top del planeta y con mayor rentabilidad por m2. Esto es: factura más que gigantes como el Aventura, el Dolphin o el Sawgrass. Especialmente ideado para el consumidor de lujo, además ofrece una selección de diseños y una experiencia de compra superior a la de Coral Gables. “Atención personalizada, profesional y trato exclusivo”, resume Paola Bursch, directora de marketing y turismo de Bal Harbour Village. Esta modalidad se aplica en sus casi 100 firmas internacionales, desde las tiendas Saks Fifth Avenue Collection hasta en los locales de Ralph Lauren, Prada, Fendi, Moschino, Pucci, Roberto Cavalli o multimarcas de categoría como The Webster.

Ir de shopping por ese paraíso de la moda no es para cualquiera. Las vidrieras de Dolce&Gabbana, Fendi, Chanel, Gucci y hasta Oscar de la Renta exhiben sus colecciones a puertas abiertas. Al alcance de la mano hay carteras D&G a US$ 3,695, vestidos de Celine a US$ 2,600, suéteres de Chanel a US$ 3,500 y mocasines de Gucci a US$ 1,163. ¿La firma que más vende? “Es confidencial”, dice Gotmar Giron, directora de Relaciones Públicas y Eventos especiales de BHS. Aunque todos sabemos que Chanel y Gucci son las marcas más buscadas, Roberto Cavalli, Ralph Lauren, Alexander McQueen, Salvatore Ferragamo o Emporio Armani esperan a los turistas para ofrecer una auténtica experiencia de compra.

Gucci invita desde su vidriera, ambientada con motivos inspirados en los 50 años del Mayo Francés. Liberté, Igualité, Sexualité, reinterpreta fiel a su estilo. Sólo las joyerías como Bvlgari, Van Cleef & Arpels o Chopard atienden a puertas cerradas por razones de seguridad. No en vano en David Yurman se consiguen pink-rinks de esmeraldas (el anillo para el dedo meñique que está de última moda) a U$S 7,300. En esta joyería combinan esmeraldas, brillantes, rubíes y zafiros con piedras exóticas como ónix negro, ojo de tigre rojo y river stoneHasta hay collares de perlas que cotizan a U$S 58,000.

¿Quiénes compran? ¿Cuáles son los clientes más destacados? “A medida que pasan los años, Brasil, Argentina, México, Rusia y Canadá. Este es un centro turístico”, define Giron. Y se mantiene al frente de las ventas, a pesar de la apertura de las megatiendas internacionales, con las principales marcas, en el Design District. “No es lo mismo comprar en Bal Harbour, en estas galerías, que en un distrito a la calle y al aire libre”, compara la RR.PP. sin mencionar los 30°C de temperatura.

Como ejemplo del “buen clima” al que alude, basta la exhibición de productos que ofrecen en la perfumería Diptyque, fundada en París, en 1934. Ahí se consiguen desde velas aromáticas con esencias de limón, lino, banana o gardenia a US$ 65 hasta 34 fragancias exclusivas, unisex, inspiradas en diferentes ciudades del mundo, que se pueden compartir y elegir libremente para armar el propio set de viaje. Hasta su packaging es interactivo. Diseñado por el artista plástico Carnovski, se modifican según el color con el que se mire al jugar con anteojos 3D.

Armar la propia caja de bombones en Vasalissa (sí, la marca argentina de bombones, que desembarcó en Bal Harbour) o comer en restaurantes como Makoto (uno de los mejores de cocina japonesa de los Estados Unidos), Carpaccio (el preferido de celebridades como Jennifer López o Kim Kardashian), Le Zoo y The Grill forma parte de la oferta del shopping que está a punto de expandirse. Con firmas en lista de espera, Bal Harbour Shops planea renovarse e invertir U$S 400 millones en su remodelación, que duplicará el espacio actual. A cincuenta años de su inauguración, los herederos de Stanley Whitman, su fundador, quieren asegurarse de que el shop sea “el líder global en el negocio de las compras de lujo”.

La ampliación sumará cerca de 32.000 m2 y duplicará la cantidad de locales que posee actualmente. Anticipan la llegada del primer Barneys New York, mejoras en la tienda de Neiman Marcus y nuevos restaurantes, como Freds en Barneys. Con la expansión van a incluir 60 tiendas más, sin perder su ADN. Saint Laurent necesita más espacio para poder traer su colección masculina. Varias tiendas quieren tener dos pisos, como Valentino, y crecer en vertical. Esta nueva inversión le proporcionará al barrio más de U$S 100 millones en beneficios públicos, además de millones en impuestos anuales. Es una máxima: el dinero atrae al dinero.

Turismo al 100%. “Dicen que acá hay un millonario por metro cuadrado, más que en cualquier otro lugar de los Estados Unidos”, comenta Carmen Florio, representante de Bal Harbour en Argentina. Dentro de Miami, éste es el barrio más exclusivo, asegura, y también el más accesible. En temporada baja, un cinco estrellas como el Ritz-Carlton Bal Harbour cobra U$S 399 la doble standard y entre US$ 700/800 la suite. Además cuenta con una promoción especial para América latina, con 15% de descuento y late check out.

“Argentina es un mercado muy importante para nosotros. Es un público muy exigente”, dice la venezolana Beatriz Lobaton, Senior Travel Industry Manager de este hotel boutique. Con 95 habitaciones, apenas dos por piso, un gimnasio abierto las 24 horas, piletas con jacuzzi individuales, playas privadas, bicis, servicio de traslado (gratis hasta 6 millas, a bordo de un último modelo de Mercedes Benz), circuitos de jogging, una colección de arte valuada en US$ 3,000,000 y un programa de Couture Concierge (de la mano de la personal shopper y estilista Elysze Heldse), se convirtió en el destino preferido de turistas colombianos, brasileños y rusos, que llegan a hospedarse hasta seis meses.

Spa no le falta. El exclusivo Exhale, ubicado también frente al mar, ofrece masajes, tratamientos faciales, acupuntura, sauna, baños de vapor y salones de belleza. Forma parte de la cadena de orientación holística con sedes en California y otras ciudades de EE.UU. Después de un “fusion massage” descontracturante de una hora (no 50’) con aceite de menta, como bien dice la masajista, “ya estás listo para Miami”.

La temporada alta comienza en noviembre/diciembre, con los turistas de Nueva York que llegan después del primer Black Friday.

Los argentinos aterrizan a partir de mayo y aprovechan las ofertas de alojamiento de los cuatro hoteles que tiene Bal Harbour, además del The Ritz-Carlton: Quarzo, un intermedio entre el departamento y el hotel, con cocina, dormitorios en suite, living y servicio de mucama (desde U$S180 la noche para tres personas); el tradicional Sea View Hotel, inaugurado en 1948, uno de los más antiguos de Miami, con 220 habitaciones (a US$ 165 para cuatro personas con desayuno en temporada baja), y The St. Regis, el único resort 5 diamantes de Miami Beach, con 227 habitaciones frente al mar y al shopping de Bal Harbour.

¿Alguna promo? Cuatro días y el quinto gratis a partir de US$ 499. En el St.Regis los traslados al centro se hacen en Rolls Royce, un lujo realmente, y también dan clases de macarons, entre otras experiencias. “Vivimos en la ciudad del ‘mármol’. Si llueve vamos del mar al mall”, bromea Graciela Poggio, otra argentina radicada en Miami, maestra pastelera del hotel hace 15 años.

En verdad, playa, shopping y arte forman parte de este particular estilo de vida. Con residencias que ya cotizan a 11 millones de dólares, tours privados y programas culturales y artísticos, especiales para los que se alojan en el Village, que permiten entrar gratis a todos los museos de la ciudad gracias a la tarjeta Art Access, BH compite (y convive) con Miami Beach. Dos auténticas joyas del Caribe.

Fuente: Clarín.com, Viva, “Viaje a Bal Harbour, el centro del lujo en Miami”, 10/08/2018.